Permiten el paso del aire entre espacios y, en caso de incendio, se expanden para bloquear el fuego y el humo
La rejilla intumescente es un elemento de ventilación diseñado para instalarse en muros de sectorización de edificios. En caso de incendio, bloquea el paso del humo y el fuego.
Prestaciones principales
Ventilación entre espacios
Instalada en un muro de sectorización, permite el paso del aire en condiciones normales y contribuye a la compartimentación entre los espacios del edificio en caso de incendio.
Cierre por intumescencia
Cuando la temperatura ambiente alcanza aproximadamente los 100 °C, sus lamas intumescentes se expanden y cierran el paso del humo y el fuego para limitar su propagación.
Actuación pasiva
El cierre se produce sin alimentación eléctrica ni intervención externa.
Accesorios
Preguntas frecuentes
Dependiendo de la industria y procesos, se pueden instalar:
- Sistemas de doble flujo con recuperación de calor para mantener temperatura constante y eficiencia energética.
- Extractores localizados o de extracción general para eliminar contaminantes específicos.
- Sistemas modulares que permiten escalar la capacidad según la producción o ampliaciones futuras.
- Control automatizado que ajusta caudal de aire y recuperación de calor según la ocupación, CO₂ o condiciones de proceso.
La combinación adecuada depende de un estudio técnico previo del espacio, los volúmenes de aire necesarios y los contaminantes presentes.
La recuperación de calor permite reutilizar hasta un 70-80 % de la energía del aire extraído, reduciendo significativamente la necesidad de calefacción o refrigeración adicional. En grandes volúmenes industriales, esto se traduce en ahorro de miles de euros al año, además de reducir la huella de carbono del edificio y mejorar la sostenibilidad de la operación.
El dimensionado requiere un análisis detallado de:
- Volumen total de la nave o planta.
- Número de ocupantes y turnos.
- Cargas térmicas y pérdidas de calor.
- Tipo y cantidad de contaminantes (polvo, vapores químicos, gases).
- Normativa local de ventilación y calidad del aire.
Un diseño correcto asegura que el sistema mantenga renovación de aire adecuada, eficiencia energética y control de contaminantes, evitando sobredimensionamiento costoso o sistemas insuficientes.
El mantenimiento industrial es más complejo que en doméstico o comercial y suele incluir:
- Limpieza y sustitución periódica de filtros de aire.
- Revisión de intercambiadores de calor para mantener eficiencia.
- Control de ventiladores y motores, lubricación y verificación de caudales.
- Comprobación de automatismos y sensores que regulan la ventilación según la ocupación o CO₂.
Un plan de mantenimiento preventivo reduce averías, garantiza la eficiencia del sistema y asegura cumplimiento normativo.
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