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Todo el mundo sabe que el aire acondicionado funciona, entre otras razones, gracias al gas refrigerante que circula por el equipo.

Pero la mayoría de nosotros ignora para qué sirve exactamente. Vamos a darte algunas nociones para que sepas de qué habla tu técnico cuando te comente cualquier aspecto del gas.

Las propiedades del gas refrigerante son las que hacen posible que se produzca un intercambio de temperatura en las estancias climatizadas para facilitar un enfriamiento o calentamiento.

El gas pasa por diversos estados a lo largo del ciclo de refrigeración, en los que intervienen el compresor y el condensador de la unidad exterior, así como el evaporador de la unidad interior.

Un gas refrigerante de calidad debe tener un punto de congelación muy bajo, un calor latente de evaporación elevado, ha de contar con mucha densidad y no puede ser ni corrosivo, ni inflamable ni tóxico.

Los gases refrigerantes presentan diferentes composiciones. Se trata de un producto industrial que está en constante evolución para mejorar su eficiencia y, sobre todo, para reducir su impacto negativo sobre el medio ambiente.

En ese sentido, la investigación y la producción van en la línea de fabricar gases que por su configuración no afecten a la capa de ozono y no generen emisiones contaminantes.

Por eso, hay algunos tipos de gases cuya fabricación e instalación está prohibida por ley, como por ejemplo, los que contienen CFC, por su contribución al deterioro de la capa de ozono.

Junto a este, se han utilizado los gases HCFC, cuyo uso se ha extendido exclusivamente hasta este año por su efecto contaminante, aunque reducido, y los gases HFC, que carecen de potencial destructor y que se están imponiendo en la actualidad como los más usados.

Por otra parte, también existen gases con una aplicación menos habitual, como los llamados refrigerantes naturales (propano, amoníaco, propileno, isobutano), que no están fluorados y, por tanto, su efecto en la atmósfera es más inocuo.

En previsión de la prohibición de determinados gases se ha articulado la utilización temporal de algunos fluidos para operaciones de recarga y mantenimiento, pero la normativa sobre esta materia es muy exigente.

A medio plazo, habrá equipos de aire acondicionado que no serán operativos si se quiere cumplir con la legislación medioambiental.

Este aspecto es relevante si te ofrecen equipos muy económicos o dispositivos de segunda mano. En cualquiera de los dos casos, debes asegurarte de que utilizan gas refrigerante que no esté prohibido o vaya a prohibirse a corto plazo.

En el manual de usuario del aparato tiene que indicarse el tipo de gas que utiliza. Lo normal es que un climatizador moderno incluya gases denominados verdes, con un bajísimo Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA), como el R-407C, el R-134A y el R-410A, entre otros.

No obstante, puedes suponer que la manipulación del gas refrigerante no es una tarea que pueda realizar cualquiera. Como siempre os insistimos desde Kosner, se trata de trabajo exclusivo de un técnico autorizado, tanto para la instalación inicial como para las recargas o mantenimientos.