Instalar, mantener y utilizar de manera correcta los sistemas de climatización en los centros donde viven personas mayores es fundamental para un colectivo muy sensible a los bruscos cambios de temperatura.

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Los grupos de edad más vulnerables ante la llegada del calor son los niños y las personas de mayor edad. Es indispensable que en los días calurosos, tan habituales durante Julio y Agosto, se mantengan hidratados, eviten salir a la calle en las horas centrales del día y exista una buena climatización y ventilación en donde se encuentren.

 

En el caso de los mayores, un golpe de calor o cambios bruscos de temperatura pueden tener consecuencias graves de salud o bien agravar problemas ya existentes. Por ello, la climatización de lugares como centros geriátricos o centros de día, es un punto crítico que hay que cuidar con especial cuidado.

 

CLIMATIZAR POR ESPACIO Y DENTRO DEL RANGO DE CONFORT

 

Para conseguir una adecuada regulación de la temperatura las instalaciones geriátricas deben contar con unas características específicas de aislamiento térmico que permitan trabajar con eficacia al sistema de climatización.

 

Partiendo de esa base a la hora de plantear la instalación o renovación de la climatización de los centros para mayores, es necesario estudiar con detalle cada espacio, atendiendo al uso que se le va a dar. Conseguir espacios diferenciados con la posibilidad de regulación y control exacto de temperatura, con termostatos por ejemplo, es indispensable para conseguir que cada usuario, en función de sus necesidades, pueda tener el confort deseado.

 

La temperatura de confort varía mucho en cada persona y más en el caso de las personas mayores, que, en función de su estado, cuidados específicos o dolencias, pueden requerir mayor o menor temperatura de confort.

 

Todos los estudios coinciden en que la temperatura de confort debe situarse entre 21º y 25º. Se deberá mantener una temperatura dentro de este rango para todos los espacios del centro, sean individuales y colectivos, ya que las personas mayores son muy sensibles a choques térmicos, tanto exteriores como interiores.

 

Los sistemas evitarán flujos de aire directo sobre los usuarios, poco adecuados para el confort y que además no favorecen la uniformidad térmica.

 

LA CALIDAD DEL AIRE

 

Además de zonificar la climatización y de regular de forma individual cada habitación, las zonas comunes son otro aspecto muy importante. Es necesario encontrar un punto de confort “colectivo” en comedores o salas de ocio que se adapte en cada momento a las necesidades de todo el grupo.

 

En este caso, con mayor importancia si cabe que en caso de los espacios individuales, la climatización debe aportar confort térmico pero también contribuir a la pureza del aire. Una buena calidad del aire, eliminando ácaros, bacterias, agentes alérgenos o malos olores permitirá conseguir un espacio “más sano” que disminuya el riesgo de infecciones y problemas respiratorios. Utilizar equipos profesionales que cuenten con filtros y sistemas de tratamiento del aire fiables es una necesidad ineludible.

 

La climatización deberá ser capaz de controlar y facilitar la pureza del aire como también saber equilibrar los niveles de humedad. Las personas de la tercera edad son especialmente sensibles si se encuentran en un espacio excesivamente “seco” o “húmedo”.

 

ADAPTACIÓN, EFICIENCIA, FIABILIDAD

 

Los sistemas de climatización de un centro geriátrico deberán atender a una demanda diferencial según espacio, contar con una amplia modulación que responda a la potencia requerida y ser eficientes energéticamente.

 

Fiabilidad, adaptación y eficiencia son requerimientos indispensables para evitar problemas y averías que además suelen producirse en momentos críticos, como olas de calor, cuando la potencia requerida es máxima y la necesidad de los usuarios mayor.