Aunque generalmente asociamos los equipos de aire acondicionado únicamente con la producción de aire frío en verano, los equipos dotados de bomba de calor son capaces de proporcionar tanto aire frío como aire caliente, siendo una solución que destaca por su eficiencia energética, bajo consumo y versatilidad.

Bomba_Calor

Pero, ¿cómo funciona una bomba de calor?, ¿por qué son tan eficientes y permiten ahorrar tanta energía? Para dar respuesta a estas preguntas, vamos a comenzar contándoos de dónde proviene su nombre.

Y es que su nombre proviene de su semejanza con las bombas usadas para extraer agua de pozos o depósitos y que permiten transportar el agua desde un nivel inferior hasta otro más alto. Pues bien, en el caso de los equipos con bomba de calor en vez de agua lo que se absorbe y transporta es la energía térmica presente en el aire. Es decir, se toma calor del ambiente exterior y se traslada a espacios situados en el interior (vivienda, comercio, hotel, fabrica…)

Si desgranamos paso por paso todo el proceso, nos encontramos con que el factor clave reside en que el fluido refrigerante de este tipo de sistema de climatización se encuentra a baja temperatura y a baja presión y, por lo tanto, en estado líquido. El aire del exterior se encuentra en contacto con el evaporador del equipo, el fluido refrigerante absorberá la temperatura del aire y consigue tanta energía que hierve y en ese momento, pasa a un estado gaseoso manteniendo la baja presión.

A continuación, el fluido pasa a través del compresor y se produce un aumento de su presión. Y esto a la vez provoca que aumente de temperatura.

A la salida del compresor tenemos vapor a alta temperatura, que circula por el condensador, donde va cediendo toda la energía al circuito de climatización. Al pasar esa energía se enfría y se condensa, volviendo así a estado líquido.

Como último paso, el fluido refrigerante pasa por la válvula de expansión, donde obtiene de nuevo sus condiciones iniciales. Se vuelve a tener un fluido a baja presión y a baja temperatura, en estado líquido. De esta forma se reinicia el proceso.

Y como cuenta con un ciclo de climatización reversible, el proceso se invierte para proporcionar calor en invierno y frio en verano. Este proceso reversible del gas se hace a través de una válvula de cuatro vías insertada en el sistema frigorífico.

Acabamos hablando de la “magia” que hay detrás del proceso que os acabamos de detallar. La energía que es capaz de extraer y transportar una bomba de calor es el triple de la que requiere para completar todas las fases. Así que por cada kW hora consumido genera 3. Esto se traduce en importantes ahorros respecto a sistemas de climatización de gas, electricidad o gasóleo y además no emite CO2 a la atmósfera.