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Cuando buscamos un alojamiento para una escapada o vacaciones de verano, en uno de los aspectos en los que más nos fijamos es en si dispone de aire acondicionado.  Se trata de una cuestión diferenciadora y que determina muchas veces nuestra elección, sobre todo si el destino al que vamos a viajar tiene elevadas temperaturas, incluso por la noche.

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Sin embargo, lo que nosotros como clientes asociamos al confort para los alojamientos representa un importante coste energético que puede representar entre un 4% y un 25% del total de sus costes totales.

¿Cómo aunar confort del cliente con ahorro para el negocio?

La clave está en disponer de sistemas de climatización de máxima eficiencia y en implementar sistemas de control de la climatización.

Disponer de sistemas de climatización de máxima eficiencia ayuda a ahorrar grandes cantidades de energía (hasta el 80%) y por tanto, reducen la factura eléctrica.  Equipos dotados de bomba de calor, que dispongan de tecnología inverter… pero también es valorar la instalación de sistemas como los recuperadores de calor o los free cooling que permiten aprovechar al máximo el intercambio entre el aire ya climatizado del interior y el de renovación.

Por otro lado, el control de la climatización puede producir grandes ahorros al controlar el encendido/apagado del aire acondicionado, ajustar el caudal de aire de cada estancia o, por ejemplo, hacer trabajar a los equipos en carga parcial durante el mayor tiempo posible.

Además, en línea con la normativa europea, el Reglamento para Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece como temperatura ideal para el invierno los 21 ºC y los 26 ºC para el verano. Con los sistemas de control de la climatización se optimiza la programación de la temperatura y no hay que olvidar que se estima que por cada grado que aumentamos o disminuimos la temperatura, en invierno o verano, el consumo energético aumenta un 7%.

OTRAS MEDIDAS

  • Minimizar las pérdidas de calor o frío en las habitaciones y zonas comunes.
  • Comprobar periódicamente que no haya fugas y que los equipos se encuentran correctamente aislados de la luz solar y de posibles incendios o inundaciones.
  • Realizar las tareas de mantenimiento periódicas.
  • Verificar los ajustes de la configuración los equipos e ir actualizándolos según las circunstancias climatológicas.