fbpx

kosner aisla tu vivienda

Una buena instalación de aire acondicionado mejorará el confort de tu vivienda y te hará la vida más agradable. Sin embargo, la climatización será mucho más eficiente si te preocupas por mantener bien aislada tu casa.

Debemos tener en cuenta que el aislamiento de una vivienda influye en gran medida en el rendimiento de nuestros sistemas de calefacción y aire acondicionado.

En los últimos años se está haciendo un gran esfuerzo en materia de arquitectura y construcción para conseguir que los inmuebles tengan la menor pérdida energética posible, no estén cautivos de la climatología y conserven la temperatura adecuada para asegurar el bienestar de sus habitantes en cualquier estación del año.

En ese sentido, los nuevos edificios que se construyen están sujetos a una normativa muy exigente en cuestiones energéticas. En ellos se aplican los nuevos materiales y sistemas constructivos para lograr una certificación energética A, que se ha convertido en el estándar para cualquier vivienda nueva.

¿Pero qué ocurre si nuestro inmueble tiene más de diez años y no fue diseñado según las normas más recientes?

Pues es oportuno revisar su condición energética y realizar las reformas necesarias para mejorar su eficiencia. De hecho, desde hace un tiempo es obligatorio disponer de un certificado energético de la vivienda si queremos alquilarla y venderla.

El estudio previo para la realización de dicho certificado, que ya tiene un coste razonable, nos dará las claves sobre lo que es necesario mejorar. Por eso, es interesante obtenerlo, al margen de que vayamos o no a vender la casa.

La mejora del aislamiento incluye cambios estructurales y medidas temporales que debemos aplicar según la época del año. En cuanto a los primeros, se recomienda la intervención en aquellos elementos constructivos que son los responsables de las pérdidas de calor o frío, como puertas, ventanas, paredes y techos.

En todos ellos se pueden introducir modificaciones con nuevos materiales que mejorarán claramente la eficiencia energética. Es cuestión de dejarse asesorar por un experto y realizar las intervenciones que podamos llevar a cabo de acuerdo con nuestro presupuesto.

Y como hemos dicho, también están las medidas estacionales, que en general pueden ser aplicadas por nosotros mismos y que, no obstante, contribuyen mucho a minimizar la eficiencia energética.

Por ejemplo, vamos a hablar de las recomendaciones más usuales para evitar el exceso de calor en nuestra casa, fenómeno que tendremos que afrontar a partir de las próximas semanas:

Revisión de los cierres de las ventanas. Si las ventanas de tu casa no disponen de doble acristalamiento o rotura de puente térmica, la mejor solución serán cambiarlas. Si ya son modernas, revisa los elementos de cierre como los burletes y cámbialos si están despegados o deteriorados. También haz lo mismo con la puerta de entrada de la vivienda.

Ventilación de la casa. Los inmuebles más recientes disponen de sistemas de ventilación incorporados para que no sea tan necesario abrir las ventanas para renovar el aire, aunque siempre es recomendable. Hay que hacerlo por las mañanas y por las noches, momentos en que la temperatura exterior es más baja. Y conviene provocar corrientes mediante la apertura de ventanas situadas en zonas opuestas de la casa.

Manejar la luz con inteligencia. A veces tendemos a bajar las persianas o a echar las cortinas para que la vivienda se quede en penumbra, pero luego encendemos las luces. La luz artificial contribuye a calentar las estancias y, además, repercute en el consumo. Por ello, es preferible la entrada de luz natural, si bien debemos evitar que el sol se introduzca de forma directa.

Usar los electrodomésticos en momentos de menos calor. Aparatos como la lavadora, la secadora o la cocina emiten mucho calor. Intenta utilizarlos cuando las temperaturas sean más bajas y, si es posible, en las horas en que no te encuentras en la estancia. Si los electrodomésticos cuentan con eficiencia energética A, su impacto calorífico será menor.

Usar el agua caliente con moderación. El flujo de agua caliente por las tuberías contribuye a aumentar la temperatura de la casa. Por ello, es preferible usar el agua fría, salvo para los casos estrictamente necesarios.

Utilizar las plantas como pantalla frente al calor. La presencia de plantas en las zonas más expuestas, como las terrazas, ayuda a que descienda la temperatura en el ambiente. Al regarlas y evaporarse el agua, baja la sensación de calor. Por otro lado, son una fuente de sombra. Es un principio que se extiende a los jardines de las viviendas unifamiliares. El riego del césped contribuye a reducir el impacto térmico sobre la casa.

Y un último consejo, instalar un buen sistema de aire acondicionado. La instalación de aire acondicionado en tu vivienda proporcionará un salto cualitativo en el confort. Si asimismo está bien aislada, podrás mantener el bienestar que proporciona la climatización sin incurrir en un coste energético elevado.

Por otra parte, el aire acondicionado con función de bomba de calor te permitirá hibridar con otras fuentes energéticas y hacer un uso más eficiente de la energía.