No instales tú mismo el aire acondicionadoInstalar un equipo de aire acondicionado no es como montar un mueble o colgar un cuadro, y ni siquiera es tan sencillo como conectar correctamente una lavadora.

Si queremos que la instalación responda a la perfección a las necesidades del espacio elegido, hemos de tomar decisiones sobre muchos apartados: la potencia del dispositivo en relación con el tamaño de la estancia, el clima o las condiciones de la construcción, la ubicación más idónea y, sobre todo, el tipo de dispositivo más adecuado.

No debemos perder el objetivo de ajustar la elección de los equipos a nuestras necesidades y lograr el máximo confort  con la mayor eficiencia energética y el menor consumo eléctrico posible.

Es la única forma de ahorrar sin acometer altas inversiones innecesarias para los espacios que queremos climatizar y cargarnos de un gasto excesivo en consumo eléctrico.

Además, los equipos actuales de aire acondicionado presentan elementos muy sofisticados y sensibles, cuyo funcionamiento puede malograrse si se manipulan inadecuadamente. Hay que tener en cuenta que en el caso de muchas marcas, la garantía de los aparatos queda anulada por una utilización incorrecta.

Por otro lado, es necesario tener ciertos conocimientos de electricidad y hábito de manejar componentes eléctricos si no queremos sufrir algún desagradable percance. Asimismo, hay que realizar conexión de tuberías por las que ha de circular el gas refrigerante, cuyo manejo tampoco es apto para noveles.

Y más allá de los peligros, pensemos que eliminar el coste de la instalación no es tan económico como parece. El importe del trabajo del instalador es muy inferior al precio de los dispositivos y el material necesario y, por el contrario, las ventajas de contar con un profesional son muy superiores.

La instalación se hará con rapidez, seguridad y limpieza, sin que tengamos que complicarnos la vida. Tendremos la certeza de que el equipo funcionará según lo previsto y cumplirá naturalmente los ciclos de su vida útil, siempre que se ejecuten regularmente las tareas de mantenimiento. Y según ya hemos dicho, las garantías ofrecidas por el fabricante estarán plenamente en vigor durante el período estipulado. Un instalador es una inversión.

Si todavía no estás convencido, te remitimos a un ejemplo de los que circulan por Internet sobre cómo instalar uno mismo el aire acondicionado. Estamos seguros de que después de leerlo, coincidirás con nosotros en que lo mejor es contar con un instalador profesional. En Kosner lo tenemos muy claro.