tecnicos aire acondicionado kosner

La campaña de verano del aire acondicionado y las ‘ofertas irresistibles’ de grandes almacenes llevan a más de uno a pensar que puede instalar él mismo su flamante equipo.

Parece que es cosa de un poco de maña y paciencia, como montar un mueble o enganchar el desagüe de la lavadora. O, en su caso, muchos creen que el socorrido amigo o familiar “manitas” será capaz de “empalmar unos tubos y y echar unos cables sin problemas”.

Por otra parte, el pico de demanda de los meses de calor y la necesidad de ofrecer precios excesivamente competitivos conducen a encargar el montaje a personas que no están bien preparadas para trabajar con el aire acondicionado.

Sin embargo, no basta con unas nociones de electricidad y fontanería para salir del paso. Los instaladores de aire acondicionado son expertos cualificados que han obtenido su acreditación profesional para realizar su trabajo.

Además, hay que recordar que en la climatización se trabaja con gas refrigerante, cuya manipulación solo debe ser realizada por expertos.

Y cuando no encomendamos el trabajo a un profesional, podemos encontrarnos con muchas chapuzas de las que luego las víctimas se quejan resignadamente en los foros de Internet, a la espera de que un ángel les solucione el problema.

Al final tienen que recurrir al técnico que se encuentra, a menudo, con sorpresas como las que relatamos a continuación:

Alguien utilizó cable con capacidad insuficiente para la potencia eléctrica del aparato. Y además, sin toma de tierra. Como resultado, se produjo un cortocircuito y se quemó alguno de los componentes del equipo. Y, por cierto, los empalmes se habían hecho con cinta aislante.

Se usaron tubos cuyo diámetro no se correspondía, por exceso o por defecto, con las indicaciones del fabricante. Obviamente, el equipo no funcionaba bien, cuando lo hacía.

Como no encajaba una tuerca, se decidió soldar el conjunto de tubos a la brava. La soldadura afectó a una de las válvulas y claro, el gas no circulaba correctamente.

Para pasar los tubos se practicaron agujeros más propios de tuneladora que de taladro, bajo la premisa de que “los tubos tenían que respirar”. Por los orificios cabían tubos, brazos y hasta un tren de alta velocidad. Se intentó disimular el estropicio con un poco de masilla y un pergamino egipcio.

La unidad interior estaba situada en una zona del salón en la que le daba el sol de pleno, con lo que el equipo trabajaba en exceso y terminó estropeándose.

La unidad exterior estaba colocada de cualquier manera en la fachada, y sin la sujeción adecuada. Y resulta que las ordenanzas municipales prohibían instalar este tipo de dispositivos en el edificio. O así lo ponía en la información que acompañaba a la multa de 1.500 euros.

Todas estas anécdotas son reales, y estamos seguros que más de un instalador podría contar unas cuantas más de las muchas que se ha encontrado al ir a reparar un equipo. La mayoría de ellas podrían haberse evitado si el interesado hubiera contratado los servicios de un técnico autorizado.

Por eso, es importante insistir en que cuando tomamos la decisión de poner aire acondicionado en nuestro hogar u oficina, la inversión siempre debe incluir el trabajo del instalador, quien nos aconsejará sobre la solución más idónea, se ocupará de que funcione perfectamente y nos dará la necesaria garantía, tanto de los equipos como de su trabajo.

Como sabéis, nosotros en Kosner solo comercializamos nuestros equipos de la mano de instaladores profesionales. ¡Pídeles consejo y olvídate de los manitas!